Camino diario
Astrid
Villa Doria
El vivir presente se ha
convertido últimamente en una ilusión de la que muy pocos podemos realmente
sacar el provecho de materializarla, es todo un proceso llegar a estar
realmente presentes y lograr experimentar el camino diario dentro de nuestra
cotidianidad, se trata de ir creando momentos a medida de vamos abriendo los
ojos al momento presente que si nos damos cuenta es realmente con lo único que
podemos contar.
Pero de este proceso es
precisamente donde todos deseamos llegar y pocos enfrentamos verdaderamente ese
camino, nada fácil, iniciamos a intentar callar la mente y digo nada fácil
porque es ahí donde radica la mayor complejidad de todo, el vivir y hacer ese
camino diario donde nos podamos expresar, sentir cómodos y vibrar con nuestra
luz en este plano, es ahí donde entendemos por qué vivimos la mayor parte del
tiempo en piloto automático, o peor aún, pensando en lo que fue o lo que pudo
ser, y lo que podría pasar después y vivimos en esa línea entre el pasado y el
futuro, saltándonos de la manera más despiadada el poderoso ahora, sin degustar
el aire, sin saborearnos los instantes que mágicamente van desapareciendo y
esfumándose ante nuestros ojos sin siquiera verles, nos queda el sinsabor de
momentos que posiblemente ni siquiera lograron ser, cada uno de nosotros es
arquitecto de su diario vivir, de su propio camino, responsable del hecho de
vivir y estar vivo, nosotros pasamos a los momentos no al revés aunque lo hemos
venido entendiendo muy diferente.
Tal vez en esos momentos
álgidos donde nos enfrentamos a situaciones difíciles, de aprendizajes, enfermedades,
o simplemente emociones y sentimientos emboscados, gracias a nuestro libre
albedrío.
Es donde podemos saborear
chispas de presente, si estamos atentos, podemos diferenciar y decidir si cada
día poder vivir en es maravilloso presente, si por el contrario, seguimos
distraídos, o volteando la cara creyendo que así todo se soluciona, estilo
similar al avestruz que al esconder su cabeza y cerrar los ojos, este ave cree
ciegamente que todo problema desaparece o se soluciona mágicamente, y muchos de
nosotros hacemos lo del avestruz, de esta manera nacen las adicciones, las
obsesiones, los escapes a la realidad, soluciones temporales a enfrentar el
diario vivir, la humanidad sigue intentando vanamente de arreglar los síntomas
del cuerpo, cuando este ya no da más y empieza a mostrar por medio de
enfermedades lo que ya no puede seguir acumulando en sentimientos, en
emocionalidad y en dejar de vivir o experimentar, estamos en el punto donde
mundialmente está más que comprobado que la raíz de las enfermedades está más
allá de lo físico, cuando se manifiesta físicamente es realmente ya la punta
del iceberg que no tiene otra manera de manifestarse para hacernos conscientes
de que existe un problema.

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